Acuarela...
Llegué a la acuarela por casualidad y
enseguida me enamoró. Mis antecedentes
eran el dibujo y la plumilla y mi formación fué autodidacta...
Ambos nos caímos bien y pronto
hicimos un pacto: yo aportaba ideas, pigmentos, papel...y ella con su
frágil
discurrir y coqueteo constante pintaba...
Tardó un tiempo en funcionar la
sociedad, el agua era inquieta, se movia nerviosa por el papel...era difícil de
controlar. Quizás no me entendía o yo con mi torpeza no me sabía
explicar ni encauzar
debidamente, pero la relación no era para un día, era para toda una vida y eso...es
mucho tiempo.
Sigue...